La Rueda del Año celta

Celebra la vida a través de las fiestas celtas.

Sigue la antigua Rueda del Año

El calendario celta señala el recorrido cíclico de la Tierra entorno al Sol, así como la influencia que el astro rey ejerce sobre el crecimiento de la vida en la tierra.

Antiguamente nuestros ancestros celebraban los cuatro cambios de estaciones que conocemos (primavera, verano, otoño e invierno), así como la fecha intermedia entre un cambio y otro. Estas ocho festividades representaban las distintas fases del ciclo de crecimiento de las plantas y animales, desde su estado embrionario invernal hasta el marchitamiento otoñal.

La característica principal de este antiguo calendario es su relación con la naturaleza y los fenómenos naturales como la vida, la muerte, la luna, el sol y la agricultura.

Así pues, el calendario de La Rueda del Año está dividido en 8 festivales, llamados sabbats y se diferencian entre sabbats menores y sabbats mayores.

En Centro Avalon nos regimos por el calendario celta para celebrar presencialmente estas ocho festividades honrando nuestro origen a través de rituales y ofrendas, dinámicas creativas, salidas al aire libre y meditaciones.

Volver al origen

Observando el ritmo cíclico de la naturaleza tal y como hacían los antiguos pueblos, podremos ver que nuestra propia naturaleza también es cíclica, aunque nos cueste recordarlo.

Celebrar las festividades celtas implica volver a conectar con nuestro origen y ritmo interno: a veces hibernamos como el invierno, florecemos como la primavera, estamos contentos como el verano y necesitamos soltar como el otoño.

Celebración de las ocho festividades celtas

1. Samhain. Noche del 31 de octubre al 1 de noviembre.

Día de año nuevo para los celtas donde el velo que separa el mundo físico del mundo espiritual se levanta. Esto quiere decir que tenemos más facilidad para contactar con los seres que ya partieron. En Occidente celebramos el Día de Todos los Santos.

Es una buena época para recibir guía y orientación para el próximo año, abriéndonos a nuestra intuición y magia. Se recuerda y honra a los seres queridos que ya fallecieron.

Es la fiesta más importante ya que marca el fin del ciclo de la vida. Los celtas conmemoraban la muerte del Dios cornudo que volverá a renacer más tarde y solían encender velas para honrar a sus seres queridos.


2. Yule. Noche del 21 al 22 de diciembre.

Fiesta del solsticio de invierno, punto en el cual los días son más cortos y comenzamos a tener más luz solar.

La oscuridad predomina sobre la luz con el frío y la nieve del invierno y es buen momento para hibernar y descansar. El Dios cornudo celta yace bajo la nieve como una semilla que necesitamos plantar.

En Occidente por estas fechas y desde la tradición cristina predominante, solemos celebrar el nacimiento de Jesús.

Los celtas prendían hogueras y adornaban sus hogares con ramas de acebo y muérdago.


3. Imbolc. Noche del 1 al 2 de febrero.

Fiesta de las luces y la purificación. En esta época se suele encender como tradición  velas para paliar la falta de horas de luz.

La naturaleza va despertando de su letargo y se alargan los días. El Dios celta vuelve a la vida sacando sus primeros frutos y bendiciendo las semillas que empiezan a germinar bajo la Tierra.

En Occidente se suele celebrar la Calendaria, Santa Brígida, época de la purificación de la Virgen María.


4. Ostara. 21 de marzo.

Equinoccio de primavera, el equilibrio entre el día y la noche. Marca un tiempo de renovación, celebrando la vida, el romance y la alegría.

Es un periodo de fertilidad donde las flores comienzan a abrirse, la hierba va creciendo, los animales despiertan de su letargo invernal y la naturaleza colorida se va haciendo más presente.

A los celtas les gustaba mucho esta fiesta ya que indicaba el fin del cruel invierno, donde los Dioses estaban pletóricos porque todo renacía de nuevo. En Occidente celebramos por esta época la Semana Santa.

Es tradición pintar huevos para regalarlos como símbolo del comienzo de la vida, el renacimiento, bendiciendo a la otra persona para que tenga alegría en su vida.


5. Beltane. Noche del 31 de abril al 1 de mayo.


Otra de las fiestas celtas que indicaba la mitad del año y de mayor iluminación. Es uno de los días más sagrados del año simbolizando la unión entre el Dios Cernunnos y la Diosa Madre.

Celebramos la sexualidad y la fertilidad. Beltane nos recuerda nuestra capacidad divina de creación y placer, reivindicando el cuerpo como algo sagrado.

Antiguamente se encendían grandes hogueras, saltando sobre ellas como símbolo de salud, fertilidad y suerte. También se festejaba con cantos y bailes en plena naturaleza.

Para nuestros ancestros celtas la sexualidad era sagrada ya que simboliza la fuerza que crea la nueva vida.



6. Litha. 21 de junio.

Solsticio de verano. Es el día más largo y la noche más corta, marcando el inicio del acortamiento de las noches.

En este momento la naturaleza está en plena actividad y en su punto máximo de crecimiento. Litha nos invita a honrar el Sol y disfrutar de él como símbolo de vida.


Era tradición encender hogueras en las playas para alargar el día más largo del año y bañarse en las aguas como símbolo de purificación y curación. El fuego es un elemento importante en esta fiesta para quemar todo aquello que ya no queremos y darle la bienvenida a las bendiciones del siguiente ciclo.

Es una noche estupenda para conectar con las hadas y el mundo feérico. En Occidente por estas fechas celebramos la fiesta de San Juan.


7. Lammas. Noche del 1 al 2 de agosto.

En la fiesta de Lugh, Dios del Sol, se honraba a la Madre Tierra por bendecir generosamente los campos con cereales y bayas.

Se celebra la cosecha, la abundancia y la alegría. La semilla ha crecido, florecido y podemos recoger sus frutos para nutrirnos.

Antiguamente se hacían muñecas con espigas como talismán de abundancia para todo el año.


8. Mabon. 21 de septiembre.

Equinoccio de otoño. Indicaba la última cosecha de los campos y las últimas recolecciones antes de que llegara el frío. 

Es el momento en que la luz y la oscuridad, la noche y el día están en equilibrio. A partir de Mabon las noches son más largas. Simboliza la muerte de las plantas y las hojas de los árboles, la tierra se prepara para el descanso invernal. Nos acercamos al fin de un año para volver a plantar semillas reflejando el ciclo de la vida, muerte y renacimiento.

Antiguamente se celebra el festival de la cosecha agradeciendo todo lo que recibido con cantos y bailes, comida en abundancia y prensado de uvas.

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Datos prácticos

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Requisitos

No hace falta tener experiencia previa en ninguna terapia ni ritual.

Facilitadoras

Rosa Rongera, Terapeuta energética. Sandra Gamero, Terapeuta Gestalt.

Inscripción

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